maternidad y manzana. Apple, fotografá de Robert Veres Hoy, las mujeres tenemos que ser capaces de encajar el ejercicio de la maternidad con las demás funciones que asumimos en nuestro ciclo vital. Si decidimos convertirnos en madres, no podemos olvidar que nuestro reloj biológico no tiene en cuenta nuestro nuevo papel social y no ha alargado nuestro tiempo de fecundidad.

Nuestro papel social también determina que la maternidad haya pasado de ser una tarea única de la madre a ser una función compartida con otras personas. La maternidad y la paternidad van de la mano, y los hombres en la actualidad están asumiendo funciones paternales más allá del papel de proveedor, implicándose en el cuidado y educación de sus hijos. De la misma manera, necesitamos ayudas externas, abuelas y cuidadoras nos sustituyen en horarios y situaciones especiales para permitirnos encajar la maternidad en nuestras vidas.

La maternidad es una fuente de desarrollo y de crecimiento personal probablemente mayor que cualquier otra circunstancia en nuestra existencia que nos va a enriquecer como mujeres, profesionales y personas.