A el tambien le gustan las manzanas, fotografia de Etringita Los seres humanos somos individuos sociales. Fuera de la trama de relaciones que cada uno de nosotros establecemos con los otros ni siquiera podemos pensarnos. Cualquiera de los vínculos que formamos viene determinado por nuestro morfismo sexual desde nuestra infancia.

Pero hoy nuestra vida social actual nos ha conducido a una menor diferenciación entre conductas masculinas o femeninas y una reafirmación de la semejanza en el comportamiento entre géneros. Las mujeres que nos movemos en el mundo laboral intentamos potenciar algunos de nuestros aspectos masculinos. Los hombres, a su vez, practican la ternura o la entrega a los demás en sus nuevas funciones familiares. Masculino y femenino desaparecen como categorías opuestas para convertirse en aspectos complementarios presentes en mayor o menor medida en todos nosotros. Desde esta nueva perspectiva creamos relaciones diferentes, más evolucionadas y donde el género ya no es un factor determinante sino un componente más de nuestra idiosincrasia.