bodas3.gifEl matrimonio, ¡parece mentira! nunca se pasa de moda. En este especial contrato, los novios nos prometemos fidelidad y compromiso con unas frases rituales mantenidas durante siglos: “yo te tomo a ti por esposo para tenerte contigo… en la desventura y la ventura, en la pobreza y en la riqueza, en la enfermedad y en la salud….”. Para actualizar la fórmula matrimonial, desde mi modesta opinión no nos vendría mal añadir una nueva frase acorde con las necesidades de las parejas de hoy. Algo así: “…y en el reparto equitativo de las responsabilidades domésticas”.

Creo que nuestros chicos hacen un importante esfuerzo para colaborar en estas obligaciones que a todos nos cuestan, sobretodo cuando llegan los hijos a la pareja, pero la mayoría de nosotras nos damos cuenta de que el esmero que ponen dista mucho de ser suficiente. Ellos muy dispuestos, se apuntan a fregar los cacharros, a hacer las camas, o incluso a realizar la compra semanal (eso sí, con la lista preparada). Con los niños, se vuelven hasta más diligentes, y colaboradores y ayudan a darles el biberón, a bañarles (curioso que esta tarea se la hayan atribuido casi universalmente los papas), o a llevarles a la guardería. Los más avezados incluso pueden cambiar sus pañales, y hasta vestirlos.

Pero ¿Qué me decís de las responsabilidades? De organizar las citas de la agenda familiar: dentistas, psicólogos, profesores…, de decidir el menú, intentando que sea equilibrado para todos, de acordarse que el niño necesita zapatillas nuevas, o que se ha quedado sin pañales. ¿Quién se acuerda el día de la semana que se cambian las sabanas o las toallas en casa? ó de ponerle la crema solar al niño…o de recoger la ropa de verano cuando llega el otoño…seguro que se os ocurren muchas más obligaciones por las que nuestros esposos pasan de puntillas…

Entre mis amigos, solo una minoría avanzada de innovadores pueden hacer frente a estas responsabilidades, a los más, la colaboración o ayuda que nos prestan les parece lo máximo que pueden asumir en este mundo de parejas trabajadoras. Así que no es extraño que mientras nuestros maridos presumen de lo que colaboran en casa, las encuestas repitan de forma incesante que somos nosotras las que asumimos la mayor parte del trabajo doméstico.

Por eso, yo sugeriría que mientras luchamos por incluir la frasecita en el ritual matrimonial,…que no creo que sea tarea fácil, hagamos un contrato privado fechado y firmado donde establezcamos un reparto equitativo no sólo de tareas sino también de responsabilidades, y donde ellos se comprometan a ir asumiendo éstas con plazos claros y bien definidos. Estoy convencida que si se cumple este acuerdo las mujeres trabajadoras conseguiremos una mejora considerable en nuestra calidad de vida….lo que ya no me atrevo a predecir es si, por el contrario, empeorara la de nuestros esposos.