reloj2.jpgCuando escucho en el bolero “El Reloj” como se suplica “detén el tiempo en tus manos”, pienso en muchas de nosotras pidiendo una tregua al acelerado tic-tac que nos cierra las puertas de la maternidad en una edad en la que todavía nos sentimos jóvenes para asumir ese reto, y es que…ni el gimnasio, ni la cosmética, ni siquiera la mejora de nuestra calidad de vida puede retrasar ese reloj biológico imparable que guía la viabilidad de nuestros óvulos.

Ahora que dedicamos un largo periodo de nuestra vida a nuestra profesión: estudiando una carrera, muchas veces también un master, y después ejerciendo y gestionando nuestra actividad laboral con acierto y ambición vemos que se nos escapa la posibilidad de ser madres justo en el momento en que empezamos a pensar en ello. Pero la maternidad, sigue siendo una pieza vital imprescindible en la existencia de muchas de nosotras. Por eso nos resulta muy difícil renunciar a ella aún cuando la llamada del despertador biológico que nos alerta de la clausura de nuestra fertilidad nos sorprenda sin una pareja a nuestro lado.

Así un número creciente de mujeres de entre 38 y 42 años han empezado a acudir solas a las clínicas de fertilización en busca de un hijo. Según una encuesta realizada por el instituto Dexeus, la mayoría de ellas son universitarias, solteras, y con un nivel socio-económico alto. Acuciadas por el peso de la edad deciden someterse a técnicas de reproducción asistida para lanzarse en solitario a la aventura de la procreación. Van a concebir un hijo mediante inseminación artificial con el único apoyo de la ciencia y la técnica actual.

Por tomar esta decisión se enfrentan a la crítica social que todavía juzga severamente su valor y les responde con premisas tales como: “que lo hubieran pensado antes” “no se puede privar a un hijo de un padre”, “si no fueran tan egoístas hubieran podido encontrar una pareja y un padre para sus hijos”. Estas mujeres hacen oídos sordos a una buena parte de esta sociedad que les da la espalda, para asumir con coraje y determinación un deseo primordial en su vida.

En la película “Todo sobre mi madre” la protagonista pronunciaba una frase de filosofía muy almodovariana: “una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”. Estas mujeres se atreven a hacer sus sueños realidad y luchan por ello en solitario en el difícil mundo de las clínicas de fertilización donde la esperanza y la frustración conviven entrelazadas en cortos periodos mensuales. Yo sólo me atrevería a desear a estas valientes: ¡Buena Suerte!, y también… ¡fortaleza para afrontar este reto que cambiará vuestra vida para siempre!