enamorarse1.gifEl flechazo o amor repentino es un arrebato pasional capaz de proporcionar una sensación increíble y maravillosa en los seres humanos. Ahora se habla mucho de la biología que provoca esta atracción irresistible, y de las sustancias cerebrales responsables de lo que Ortega y Gasset calificaba con mucho atino de “estado de imbecilidad transitorio”. Pero,…¿Qué hay detrás de la biología del enamoramiento?

Se ha comparado este acumulo de sentimientos y sensaciones irracionales a una experiencia delirante, cuando nada ni nadie puede convencerte de que el objeto de tu delirio no es como tú “crees” que es. Si no… ¿como es posible que solo nosotros atrapados por esa flecha del travieso Cupido seamos capaces de apreciar las “innumerables” virtudes de ese ser humano que el azar ha puesto en nuestro camino? Esa persona que rebosa belleza, inteligencia, bondad, simpatía, y cualquier otra cualidad a raudales, a la vez que carece de los vulgares defectos de los demás. La alquimia de las flechas provoca que depositemos todos nuestros anhelos y deseos en ese ser único que se ha convertido en el objeto de nuestra pasión y al que hemos iluminado de forma única con la llama de nuestra fantasía.

Tras ser alcanzados por las flechas del enamoramiento caemos esclavos de nuestras emociones. Podemos resistirnos a ellas e intentar seguir con nuestra vida cotidiana o dejarnos llevar por la pasión y por el embrujo de esa pócima mágica. La paradoja de este complejo acumulo de sentimientos es que sí nos apartamos de la embriaguez del enamoramiento éste perdurará como un recuerdo imborrable a lo largo de nuestras vidas, pero si sucumbimos a él lo perderemos de forma irremediable con el paso del tiempo.

Porque los antropólogos nos explican que el enamoramiento, objeto del flechazo, tiene fecha de caducidad programada por la naturaleza. Entre 18 y 36 meses parece que es la duración media de esta emoción tan humana. No es extraño, pues resulta difícil que una persona pueda permanecer tanto tiempo a nuestro lado poseyendo todas esas cualidades que le hemos atribuido, fruto de nuestra fantasía. Cuando la intimidad hace su aparición en la pareja, ya no podemos ignorar las debilidades del objeto de nuestro deseo. De forma paulatina, nos damos cuenta de que ese ideal que hemos construido a fuerza de nuestra imaginación languidece y da paso a un ser humano singular pero ordinario.

¡Que pena, …pero también que alivio da dejar atrás esta montaña rusa emocional que es el enamoramiento! …¿Cómo podríamos seguir con nuestra vida cotidiana por el mundo real si no fuera así?. Aunque no sabría decir si es lógico que la naturaleza dote a este hechizo fascinante de la duración necesaria para llegar a consolidar una relación de pareja e incluso a procrear… ¿Cómo puede basarse el vínculo de pareja en una emoción tan irracional, provocada en gran parte por nuestra fantasía?, pero…también ¿cómo iniciar las vicisitudes que aguardan siempre a una pareja sin ese germen inicial de locura?

…Y es que la vida es demasiado larga para no dejarnos atrapar en algún momento por la magia de Cupido y demasiado corta para renunciar a la esclavitud de esa emoción única. ¿No os parece?