bajapaternal.gif¿Hay algún motivo que logre separar a una madre de su hijo recién nacido? …No se nos ocurre ninguno ¿verdad? Pues no debe pasar lo mismo con los padres que se estrenan, ya que menos de la mitad de ellos han solicitado los quince días de baja paternal que les corresponden con la nueva ley que se puso en marcha hace seis meses. ¿Responsabilidades laborales? ¿Miedo a represalias empresariales? ¿Deber profesional? ¿Acaso incomodidad para aceptar su importante papel en el cuidado familiar?…Todavía es pronto para averiguar las causas, y probablemente haya un poco de todas ellas y mucho de falta de cultura “de cuidador” en los padres de hoy…pero… ¡Ojala pronto haya muchos más hombres que asuman este papel tal como ya la sociedad les está demandando!

La ley de la igualdad que se materializó en marzo de este año dotaba por primera vez a los hombres con un permiso de paternidad independiente del de las madres. Quince días para que puedan ayudar y apoyar a éstas en el cuidado del recién nacido. Pero aún hay muchos padres que se han resistido a utilizar estos días, que nadie les regala, sino que les corresponden por derecho propio, para permanecer al lado de sus hijos.

Los primeros días en casa, tras la vuelta del hospital, las madres, lo sabemos bien, son sumamente difícil para nosotras. Pañales, alimentación cada tres horas, llantos continuos, paseos, cólicos del lactante, baños, inexperiencia, miedos y unos cuerpos exhaustos y traumatizados después de un parto, se mezclan en un cóctel explosivo que nos puede llevar a la desesperación, la angustia o la depresión. Nos resulta entonces necesario el apoyo familiar, y de forma particular el soporte físico y emocional de nuestras parejas.

Pero, no sólo eso, el apoyo paternal en el cuidado del recién nacido es también fundamental para establecer un sólido vínculo paterno-filial. Recientes investigaciones han encontrado que el nacimiento de los hijos es capaz de originar un equilibrio hormonal diferente en los padres. La oxitocina, hormona del amor altruista, se libera, en estos progenitores que se estrenan como padres, pero la cantidad presente en la sangre de los nuevos papás, es altamente dependiente de la intensidad del contacto que éstos tengan con el recién nacido. Cuanto más estrecha sea su relación en los primeros días, mayor será el deseo de cuidado que se instaure en el padre, y la necesidad paternal que establezca su hijo.

Además hoy en las familias actuales donde ambos miembros trabajan, el rol paternal ha dejado de limitarse a proveer bienes a la prole. A pesar de ello, todavía es la madre quien conserva mayoritariamente la función del cuidado de los hijos. Este permiso pretende romper con este modelo tradicional, que penaliza a la mujer con dobles jornadas laborales o un menor recorrido profesional e implicar al padre desde el principio en su responsabilidad paternal.

La sociedad necesita la implicación de los hombres emocional y racionalmente en el cuidado de los hijos. Ellos, por su parte, de forma paulatina, intentan asumir un mayor compromiso emocional en todos los aspectos de la crianza. La paternidad rebosa amor altruista, sentimiento que constituye una de las mayores fuentes de felicidad humana. “Tu risa me hace libre, me pone alas, soledades me quita, cárcel me arranca” escribía Miguel Hernández a su hijo. Ojala muchos más padres descubran pronto el valor y la felicidad que se desprende del cuidado de sus bebés y no haya motivo capaz de hacerles renunciar a esta experiencia esencial en la vida de todo ser humano.