diciembre 2007


corazon1.jpg“Hay que venir llorado de casa” he oído decir muchas veces a mis compañeros de trabajo, refiriéndose al hecho de que los problemas y las emociones hay que mantenerlos lejos del entorno laboral. Es evidente que muchos profesionales, ya sea por comodidad o por presión, abandonan sus sentimientos fuera de la fachada de nuestras organizaciones y al atravesar su entrada se convierten en seres puramente racionales. “Nadie está interesado en tus problemas personales…así que mantenlos alejados de tu trabajo” ha sido una premisa con la que todos hemos convivido…y que se ha trasmitido como parte de la cultura empresarial a lo largo de años. Así, hemos aprendido a no mostrar nuestras debilidades en el trabajo. Pero…¿es real esperar que las personas nos vaciemos de nuestros afectos positivos o negativos antes de partir para la oficina?. Probablemente no. El ambiente laboral, no puede por menos que nutrirse de la amalgama de los sentimientos de los empleados que, sin remedio, se manifiestan a través de las comunicaciones que establecemos.

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parejascomunicacion.jpg“Sabes querida, cuando hablas me recuerdas el mar…¡Que lindo mi amor! No sabía que te impresionara tanto…No me impresionas. ¡Me mareas!”. Los chistes nos hacen reír de las vivencias de otros que lejanas, en el fondo nos resuenan como propias. Porque, ¿quien negaría hoy que uno de los problemas cotidianos de las parejas es la incomunicación ó las dificultades para entendernos? Lo admitamos o no, las mujeres necesitamos hablar, pero los hombres…no tanto. Esta divergencia comunicativa es una constante en cualquier relación de pareja.

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amadecasa1.jpgEl diccionario de la RAE define al ama de casa como: “la mujer que se ocupa de las tareas de su casa”. Esta profesión incluye la gestión y organización de la economía doméstica, la higiene, la nutrición, y la transmisión de afecto y cuidado a toda la familia. A pesar de la importancia de todas estas tareas, este oficio ha sido y, todavía es, denostado y silenciado socialmente. Nuestras madres, paladines de este cometido nunca fueron recompensadas por realizar esta función que era definida en su carné de identidad y en cualquier documento público, como “sus labores”, definición que la situaba en un ámbito íntimo e invisible fuera de las cuatro paredes de los hogares donde se ejercía. Estas mujeres no tuvieron derecho nunca a ningún beneficio social, ni pensión retributiva, a pesar de que nadie puede negar la importante contribución que realizaron a la economía de este país. Leer el resto de esta entrada…