parejascomunicacion.jpg“Sabes querida, cuando hablas me recuerdas el mar…¡Que lindo mi amor! No sabía que te impresionara tanto…No me impresionas. ¡Me mareas!”. Los chistes nos hacen reír de las vivencias de otros que lejanas, en el fondo nos resuenan como propias. Porque, ¿quien negaría hoy que uno de los problemas cotidianos de las parejas es la incomunicación ó las dificultades para entendernos? Lo admitamos o no, las mujeres necesitamos hablar, pero los hombres…no tanto. Esta divergencia comunicativa es una constante en cualquier relación de pareja.

Ahora se habla mucho de la empatía, y se le da un valor increíble en las relaciones humanas. Desde mi punto de vista nos confundimos mucho al hablar de ella. La empatía se define como el esfuerzo que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de los otros. Para ello necesitamos mostrar una posición abierta que nos permita ese acercamiento a las vivencias de los demás. Pero ¿Cuántos ejercen una “falsa empatía”? ¿No creéis que en muchas ocasione en vez de intentar ponernos en los zapatos del otro pretendemos colocar nuestro zapato a ese otro, al qué, cual hermanastra de Cenicienta, no hay manera de que le encaje?

Conectarse con la perspectiva de nuestra pareja es incluso más complicado que provocar que él acabe calzando nuestro zapato. Nos cuesta escuchar sus silencios y le reprochamos que no nos hable de sus preocupaciones. Mientras él se muestra esquivo nosotras insistimos, y pretendemos hacerle entender que necesita hacer más esfuerzo para comunicarse “por el bien de la pareja”.

A pesar de que las investigaciones señalan que las mujeres somos más capaces de demostrar empatía que los hombres ¡que difícil nos resulta a nosotras captar la comunicación no verbal!. Una mirada de cariño, el gesto de acercarnos un cojín, ó el manejo del mando para bajar el volumen del televisor. Nos cuesta percatarnos de la necesidad de compartir mudos una lectura, o una copa de vino. Pero eso sí, que nadie niegue la empatía como patrimonio femenino. ¿No nos estaremos equivocando?

Como si no explicar que en las mayoría de las parejas unos y otros entramos en un círculo vicioso en él que cada vez nos sentimos más alejados, y colmados de reproches. Mostrar verdadero interés por los demás no es fácil, requiere esfuerzo y tiempo, y pocos son los que están dispuestos a realizar esa inversión a las diez de la noche con su pareja, cuando lo único que todos anhelamos es un descanso a expensas de los botones del mando de la TV para adormilarnos con cualquier arrulladora imagen. Sin embargo, si probamos un día a escuchar el lenguaje verbal y no verbal de nuestras parejas, podremos paladear las infinitas formas de comunicación, todas ellas de indudable valor para los dos.