parejaanciano.jpgAhora que se acerca San Valentín nos bombardean con historias de parejas famosas. Todas éstas exhiben una pasión incitante en cuerpos perfectos y parecen decirnos que ésta es la única posible en este mundo ideal…¡Como si más allá de la primavera que viven no hubiera lugar para experimentar esa sensación única del enamoramiento! No nos dejemos engañar por esta falacia. Lo cierto es que el amor no es patrimonio de la juventud, y todos conocemos ejemplos de personas en edades tardías viviendo un enamoramiento que causaría envidia hasta a efusivos adolescentes.

Hoy ser anciano dista mucho de ser sinónimo de estar enfermo, o de carecer de capacidad de disfrutar. Las personas mayores mantienen su mundo emocional intacto y tienen las mismas necesidades afectivas o sexuales que podemos tener cualquier adulto. El bienestar, el aumento de la esperanza de vida, la distancia de los hijos y también la independencia que experimentan hace que se puedan plantear situaciones y relaciones impensables hace unos años. Así que los matrimonios entre jubilados se han multiplicado y el tiempo libre que deja el retiro, al igual que las experiencias de toda una vida hace que en estos nuevos enlaces se pueda alcanzar esa codiciada felicidad.

Como extrañarnos de ello, la tercera edad es un tiempo estupendo para enamorarse. Al envejecer cambia la ecuación vital de deberes, compromisos y necesidades. Una vez que se deja la etapa activa de la vida, en la que caminamos arrastrados por el trabajo, y las responsabilidades siempre urgentes, podemos dedicar todo nuestro tiempo a inundarnos de sentimientos y de placer. Por eso, los viajes invernales que pueblan nuestras playas de mayores en pantalón corto y los salones de los hoteles de pasodobles son una oportunidad única para favorecer encuentros y pasiones. Lo cierto es que en ellos se inician muchas relaciones capaces de ahuyentar la soledad y el frío con fogosas pasiones.

Así que a mi me gustaría desear un Feliz San Valentín para aquellas parejas que cuando se conocieron sumaban más de ciento treinta años y…trasmitirles mi deseo de que disfruten juntos por lo menos hasta sumar las doscientos.