familia2.gifLa pareja camina hacia desenlaces muy diversos, y ya no nos extraña que casi la mitad de los matrimonios termine hoy en nuestro país en divorcio. La mayoría de estas parejas tienen hijos. Hasta ahora aunque la ley permite que la guardia o custodia de los hijos pueda ser adjudicada a cualquiera de los dos progenitores, lo cierto es que en más del 95% de los casos es la madre quien asume ésta. En muchos países de nuestro alrededor, sin embargo, ya se ha establecido otro tipo de custodia como norma, más acorde con el modelo de familia actual, la custodia compartida. Parece que compartir el tiempo de permanencia de los hijos de una forma equitativa entre ambos progenitores ayuda a todos a hacer más fácil la superación del terremoto emocional que supone el divorcio.

La sociedad ha evolucionado hacia familias donde la madre no es la única cuidadora ni el padre el proveedor absoluto de bienes, sino que ambos trabajan y comparten los papeles de atención familiar y aportación de dinero al hogar. Hoy las parejas de doble-salario son habituales y la crianza y formación de los hijos se asumen de forma más o menos compartida. Ya todos consideramos que una implicación afectiva y cercana del padre es necesaria para el crecimiento adecuado de sus hijos.

A pesar de ello, la legislación sigue siendo proteccionista con el papel maternal clásico, y actúa defendiendo un modelo tradicional pero anticuado, sin aceptar que éste ha cambiado y ya no es ejercido de forma exclusiva por la mujer. De hecho, los padres actuales están comprometidos emocionalmente tanto en la crianza como en la formación y en la educación de sus hijos. En la sociedad, igualmente se sigue subestimando el papel del varón en la paternidad. Por eso, tras el divorcio se considera a estos hombres como proveedores exclusivos de pensión y hogar para sus hijos, como si sólo fueran necesarios para esto y se les suele negar la opción de ejercer su paternidad más allá de unos fines de semana alternos.

Hoy tras el divorcio, la madre suele ser la que asume una custodia exclusiva, especialmente si los niños tienen menos de 7 años, un tipo de custodia que se está quedando obsoleta para las familias actuales. De forma que ahora esta custodia maternal se ha convertido en una medida injusta para todos los implicados: para la madre que tiene que llevar en solitario toda la carga que supone la educación de los niños, para el padre que se ve privado de ellos la mayor parte del tiempo, y sobretodo para los hijos que tienen derecho a preservar su relación con ambos progenitores.

En el momento del divorcio hay tantas emociones danzando al mismo tiempo sobre la pareja que a ellos les puede resultar muy difícil discernir lo mejor para todos. Es por eso, por lo que la sociedad a través de leyes justas, jueces razonables y mediadores familiares debería ayudar a estos padres a ejercitar su derecho a una paternidad compartida, y de este modo no privar a sus hijos de disponer del tiempo y de la dedicación de ambos progenitores en su crecimiento, que…no es una opción sino una necesidad.