diamujertrabajadora.jpgNos acercamos al día internacional de la mujer trabajadora, un día, que en el siglo XXI, aunque resulte chocante, parece necesario. No acierto a adivinar si cuando se instauró en 1908, se pensó que esta jornada de conmemoración y defensa de los derechos de las mujeres trabajadoras sería, un siglo después, todavía una cita ineludible. Pero hoy en la sociedad occidental de progreso y de “igualdad” (palabra que no abandona el entrecomillado) aún queda espacio y mucho, para contener reivindicaciones que, nos permitan mejorar nuestras condiciones de trabajo.

Este año, el día de la mujer trabajadora coincide con la jornada de reflexión electoral. ¡Caramba que ocasión para que nuestros flamantes lideres piensen en nosotras! Después de días repletos de promesas de unos y otros abriendo los telediarios, de proposiciones, las que más, poco realistas, expresadas sin titubear ante cualquier micrófono, no ha habido mucho espacio en sus programas para hablar de nuestras necesidades…. ¿Será que no han encontrado, en esta campaña de propuestas impactantes, algún proyecto tan sublime como para dejarnos boquiabiertas y promover un masivo voto femenino?

Porque es cierto que las promesas que nos atañen han pasado bastante desapercibidas, …casi inexistentes, con la única excepción de la macabra aparición de la violencia machista.  Sólo una bonita palabra… casi utópica, la “conciliación”se ha dejado oir timidamente. En esta campaña unos y otros han prometido ventajas a las empresas que ayuden a sus empleados a equilibrar la vida familiar y laboral y han insistido en la necesidad de calibrar de forma más racional esos horarios “typical spanish”. Conciliar para vivir los días laborables, además de cómo productivos trabajadores, como pareja, padres, amigos, o simplemente como individuos más allá de las paredes de la oficina.

¡Genial!, los políticos se preocupan de nuestro bienestar y han captado la idea de que para llegar a la igualdad laboral debemos partir de un cambio social que nos concierne a todos. Pero ¿Cómo lo harán?, sobre el papel y ante los micrófonos puede parecer sencillo, pero trasladarlo a la cotidianeidad de nuestras empresas y de nuestra sociedad no es tan obvio. Esperemos que reflexionen sobre ello en este día de la mujer trabajadora, y se den cuenta que muchas de nosotras vamos a confiarles con nuestro voto la esperanza de que, en los próximos cuatro años, consigan que podamos conciliar nuestras múltiples identidades con más sosiego y menos culpa.