pildora.gifSerendipity es una palabra utilizada en el mundo científico para expresar un descubrimiento inesperado y fortuito que se ha realizado cuando se estaba investigando con otros objetivos. Este término anglosajón se podría traducir en nuestro lenguaje como “encontrar algo por chiripa”, una mezcla de azar y acierto que nos ha dejado alguno de los hallazgos más importantes para la humanidad, como el de la sustancia que contenía la primera píldora anticonceptiva.

Hace más de 50 años, en el laboratorio del Dr Carl Djerossi en Méjico, se afanaban en sintetizar corticoides a partir de unas plantas oriundas del país. La creación experimental de estas hormonas era una de las metas científicas más perseguidas por la industria farmacéutica de mediados del siglo pasado. En un ala de ese laboratorio trabajaba un joven químico, Luis Ernesto Miramontes, al que le habían asignado un modesto proyecto: investigar la síntesis de los 19-noresteroides. Luis, diligente trabajador, aisló los primeros cristales de 19-noretisterona, y observó que esta sustancia  inhibía la ovulación.  Pero, cuando garabateó esa formula en su cuaderno investigador no podía imaginar la repercusión que esa molécula tendría para transformar la vida de las mujeres.

Más allá de las fronteras de Mejico, la recién estrenada sustancia anovulatoria empezó a andar por la investigación de sus propiedades anticonceptivas de la mano de un eminente endocrinólogo, el Doctor Gregory Pincus. Lo hizo caminando por arduos ensayos clínicos en mujeres voluntarias donde tuvo que demostrar la eficacia y seguridad de su uso. En 1960, nueve años después de la síntesis casual de la molécula en el laboratorio, la píldora fue comercializada. Miramontes y Pincus no fueron los únicos padres de este descubrimiento, muchos químicos, investigadores, médicos, patrocinadores, activistas feministas, enfermeras, y voluntarias contribuyeron encajando sus piezas hasta completar el rompecabezas de una pastilla que ha sido reconocida como uno de los inventos más influyentes y revolucionarios en la historia de la humanidad.

Las mujeres que hasta entonces andaban cautas por los aledaños de su erotismo, sin acertar a romper la relación natural entre sexualidad y procreación, empezaron a poseer la llave de su fertilidad y con ella se sintieron libres para planificar los embarazos a lo largo de su trayectoria vital. Probablemente, la píldora ha sentado las bases para los grandes cambios que han tenido lugar en el papel social femenino en este último medio siglo y … todo empezó por casualidad.