cartas.jpgQuerida hija:

Ante todo decirte que estoy bien, como deseo que vosotros lo estéis. No te asustes por esta inesperada misiva, nada grave me ocurre, aunque sí importante, tan importante como para no confiarlo a una llamada telefónica y preferir desplegarlo en este papel. Así que, aquí estoy, escribiéndote acompañado por los ronquidos de mi compañero de habitación.

Estos días en Benidorm han cambiado mi existencia. Ya hace tres años que tu madre se fue, y desde entonces mi vida sólo ha estado poblada de fantasmas y recuerdos. Después de pasar juntos toda una vida he tenido que aprender de nuevo a vivir sin su presencia con todo el cansancio de mis 70 años, y aunque tú no lo sepas, esta prórroga de mi vida sin ella la he vivido dentro de una espesa niebla.

Pero he de decirte que, hace apenas unos días, me he convertido en otra persona. El destino de mi vida ha dado un giro en el último momento y he vuelto a desear seguir en este mundo. Todo porque en este hotel lleno de ancianos en busca de su último rayo de sol he encontrado yo un rayo especial que de forma suave y placentera, ha penetrado en la niebla para iluminar de nuevo mi vida.

Leer el resto de esta entrada…

Anuncios