gracias.jpgYa hace un mes que este blog echo a andar. Desde que abrió sus puertas, sois muchos los que os habéis asomado a este ciberespacio de reflexión. Con vuestra identidad velada, no sé cuantos de vosotros ya erais amigos o cuantos sois los que estáis ahora empezando a serlo a través de este espacio virtual. Pero, parafraseando la canción con la que Miguel Rios nos recibía en sus conciertos hace ya algunos años, quería deciros a todos vosotros: “Bienvenidos y… Gracias por estar aquí”, gracias por acompañarme en el inicio de esta aventura a pesar de las vacaciones, y de la pereza estival.

He de confesar que esta peripecia cibernética me ha atrapado. Cuando me inicie en ella lo hice desde el desconocimiento y el atrevimiento de entrar en un nuevo mundo que me permitiera plasmar mis reflexiones, intercambiar ocurrencias y encontrarme con gente afín y distinta que pudiera enriquecer mi pensamiento. Pensaba que sería como tener una casa con las puertas abiertas de par en par, y siempre dispuesta para la reunión y la conversación, en la que los amigos pudieran venir con desconocidos que al atravesar el umbral se convirtieran en nuevos amigos, y que éstos a su vez trajeran a otros camaradas, hasta formar una comunidad virtual entorno a “Compartimos la manzana”.

Para eso, he intentado hacer crecer un lugar común donde hombres y mujeres podamos encontrar la atmósfera adecuada para la expresión de nuestras reflexiones, dudas, preocupaciones e incluso nuestro inconformismo sobre la vida actual. Ahora, ya siento, que no me he equivocado, y que esta página, se está convirtiendo, poco a poco, en un hogar para todos sus visitantes.

Sois muchos los que ya me habéis visitado, alguno de vosotros lo hacéis asiduamente. Yo intento recibiros lo mejor que puedo, os invito a leer mis ocurrencias y os animo a participar como colaboradores o comentaristas. La mayoría de vosotros sois tímidos, y preferís leer mis opiniones y guardaos las vuestras, pero adivino que pronto os sacudiréis esa desconfianza que os hace mudos observadores y os lanzareis al valioso mundo de la reciprocidad. Otros, los más atrevidos, ya habéis empezado a contribuir y a enriquecer esta ciudad con vuestros comentarios, a vosotros, os animo a que sigáis no solo como comentaristas sino también como colaboradores y plasméis vuestras ideas en esta ciudad de todos.

A todos os vuelvo a dar las gracias, porque los encuentros virtuales que establecemos a través de esta página es lo que la convierte en un lugar único del ciberespacio.

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